Ataque contra la Torre Negra de Nyd Señora de los Barcos
Publicado: 12 May 2026, 00:48
Relato: La Orden del M’hael
Participantes: Renji, Drem.
Perspectiva: Omnisciente
El amanecer apenas comenzaba a teñir de rojo las murallas ennegrecidas cuando Renji Sangfroid fue convocado con urgencia. Un Asha’man joven lo encontró en el patio de entrenamiento, nervioso, y solo alcanzó a decir:
—El M’hael lo requiere. Es importante.
Renji no perdió tiempo. Subió las escaleras de piedra que llevaban a la torre alta, donde pocas veces se encontraba al M’hael a esas horas. Cuando llegó, Drem estaba de pie junto al parapeto, mirando hacia el complejo inferior de la Torre Negra.
No se volvió al escucharlo llegar.
—La vi —dijo, con la voz tensa—. Nyd din Shayat. Desde aquí arriba. Estaba atacando la Asociación.
Renji se acercó unos pasos. Desde esa altura, se dominaban varios patios y pasillos exteriores. Si Drem lo había visto desde allí, no había margen para dudas ni interpretaciones.
—No fue confusión, Renji —continuó el M’hael—. No fue un accidente. La vi claramente. Golpeó a los nuestros sin provocación alguna.
Drem finalmente giró la cabeza. Sus ojos tenían ese brillo frío que solo aparecía cuando la Torre Negra era amenazada.
—Eres mi Baijan’M’hael. Mi mano en el campo. Quiero que tomes las medidas necesarias. Todas. No podemos permitir que alguien ataque a los Asha’man y siga caminando como si nada.
Hubo un silencio breve, pesado.
—Pero escucha bien —añadió Drem, con un tono más controlado—: esto es contra ella, no contra su gente. No deseo que inocentes paguen por la arrogancia de una sola mujer. Dales la oportunidad de presentarse, de pedir audiencia, de desligarse de sus actos. Si no lo hacen… entonces habrán elegido su destino.
Renji asintió, sintiendo cómo la responsabilidad se asentaba sobre sus hombros como una capa de plomo.
—Lo haré —respondió—. La Torre Negra no quedará en silencio ante un ataque. Pero tampoco derramaremos sangre innecesaria.
Drem apoyó una mano en su hombro, un gesto raro en él.
—Confío en ti, Renji. Hazlo como sabes. Que todos entiendan que el Dragón Renacido no tolerará provocaciones de este tipo.
Renji inclinó la cabeza y descendió por las escaleras.
Mientras avanzaba por los pasillos, ya estaba pensando en el ultimátum que debía redactar, en las palabras que marcarían la línea entre la diplomacia y la guerra.
La Torre Negra no buscaba conflictos.
Pero cuando los encontraba, los terminaba.
Ultimátum de la Torre Negra a Nyd din Shayat
Por mandato directo del M’hael de la Torre Negra, y tras la visión obtenida mediante la habilidad de Otear, se confirma que fuiste vista atacando la Asociación de los Asha’man. Este acto constituye una agresión directa contra el Ejército del Dragón Renacido y, por extensión, contra la estabilidad del propio Dragón.
Este ultimátum es exclusivamente para ti Nyd Señora de los Barcos.
Tu pueblo no será responsabilizado por tus decisiones mientras mantenga distancia de tus actos. Sin embargo, para efectos de claridad ante todos los jugadores y facciones:
Todo aquel perteneciente a tu pueblo que no solicite audiencia con la Torre Negra será considerado enemigo activo.
La Torre Negra ofrece asilo, asistencia y protección a quienes deseen desligarse de tus acciones. No buscamos castigar inocentes; buscamos evitar que tus decisiones arrastren a otros a la guerra.
Pero entiéndelo bien:
Si no compareces, si no respondes, si no reparas tu agresión, la guerra será inevitable.
Y cuando la Torre Negra marcha, lo hace con la voluntad del Dragón Renacido detrás.
Aún tienes la oportunidad de evitar un conflicto mayor.
La responsabilidad es tuya. La decisión también.
Firmado,
Renji Sangfroid
Baijan’M’hael de la Torre Negra
Participantes: Renji, Drem.
Perspectiva: Omnisciente
El amanecer apenas comenzaba a teñir de rojo las murallas ennegrecidas cuando Renji Sangfroid fue convocado con urgencia. Un Asha’man joven lo encontró en el patio de entrenamiento, nervioso, y solo alcanzó a decir:
—El M’hael lo requiere. Es importante.
Renji no perdió tiempo. Subió las escaleras de piedra que llevaban a la torre alta, donde pocas veces se encontraba al M’hael a esas horas. Cuando llegó, Drem estaba de pie junto al parapeto, mirando hacia el complejo inferior de la Torre Negra.
No se volvió al escucharlo llegar.
—La vi —dijo, con la voz tensa—. Nyd din Shayat. Desde aquí arriba. Estaba atacando la Asociación.
Renji se acercó unos pasos. Desde esa altura, se dominaban varios patios y pasillos exteriores. Si Drem lo había visto desde allí, no había margen para dudas ni interpretaciones.
—No fue confusión, Renji —continuó el M’hael—. No fue un accidente. La vi claramente. Golpeó a los nuestros sin provocación alguna.
Drem finalmente giró la cabeza. Sus ojos tenían ese brillo frío que solo aparecía cuando la Torre Negra era amenazada.
—Eres mi Baijan’M’hael. Mi mano en el campo. Quiero que tomes las medidas necesarias. Todas. No podemos permitir que alguien ataque a los Asha’man y siga caminando como si nada.
Hubo un silencio breve, pesado.
—Pero escucha bien —añadió Drem, con un tono más controlado—: esto es contra ella, no contra su gente. No deseo que inocentes paguen por la arrogancia de una sola mujer. Dales la oportunidad de presentarse, de pedir audiencia, de desligarse de sus actos. Si no lo hacen… entonces habrán elegido su destino.
Renji asintió, sintiendo cómo la responsabilidad se asentaba sobre sus hombros como una capa de plomo.
—Lo haré —respondió—. La Torre Negra no quedará en silencio ante un ataque. Pero tampoco derramaremos sangre innecesaria.
Drem apoyó una mano en su hombro, un gesto raro en él.
—Confío en ti, Renji. Hazlo como sabes. Que todos entiendan que el Dragón Renacido no tolerará provocaciones de este tipo.
Renji inclinó la cabeza y descendió por las escaleras.
Mientras avanzaba por los pasillos, ya estaba pensando en el ultimátum que debía redactar, en las palabras que marcarían la línea entre la diplomacia y la guerra.
La Torre Negra no buscaba conflictos.
Pero cuando los encontraba, los terminaba.
Por mandato directo del M’hael de la Torre Negra, y tras la visión obtenida mediante la habilidad de Otear, se confirma que fuiste vista atacando la Asociación de los Asha’man. Este acto constituye una agresión directa contra el Ejército del Dragón Renacido y, por extensión, contra la estabilidad del propio Dragón.
Este ultimátum es exclusivamente para ti Nyd Señora de los Barcos.
Tu pueblo no será responsabilizado por tus decisiones mientras mantenga distancia de tus actos. Sin embargo, para efectos de claridad ante todos los jugadores y facciones:
Todo aquel perteneciente a tu pueblo que no solicite audiencia con la Torre Negra será considerado enemigo activo.
La Torre Negra ofrece asilo, asistencia y protección a quienes deseen desligarse de tus acciones. No buscamos castigar inocentes; buscamos evitar que tus decisiones arrastren a otros a la guerra.
Pero entiéndelo bien:
Si no compareces, si no respondes, si no reparas tu agresión, la guerra será inevitable.
Y cuando la Torre Negra marcha, lo hace con la voluntad del Dragón Renacido detrás.
Aún tienes la oportunidad de evitar un conflicto mayor.
La responsabilidad es tuya. La decisión también.
Firmado,
Renji Sangfroid
Baijan’M’hael de la Torre Negra